Extraño tantas cosas de ser niño.
Me sorprende la cantidad de gente que añora su infancia una vez llegada la madurez a sus vidas, aún así viven la mitad de su tiempo esperanzados en hacer que sus niños crezcan. Yo por mi parte cuando niño jamas quise crecer, y es quizás por eso que me incomoda tanto la gente que pide madurez en mis acciones, como si eso fuese un equivalente de mas sabiduría.
Las personas añoran la infancia por su supuesta facilidad pero viven su cotidianidad desapreciando este modus vivendi. Despreciando la simpleza de la vida, las sonrisas naturales, pero por sobre todo, incomodando e interrumpiendo la vida de quienes esperamos no crecer mas.
Mentalmente quizás solo tengo trece porque jamas me atreví a asumir mi edad real a medida que fui creciendo. Pero he aprendido con los años que la madurez no es un camino ascendiente a la perfección, si no mas bien un acostumbramiento a las mentiras, creyéndolas reales. Defender un sistema disfuncional a cambio de no cansarse al criticarlo, viviendo así mas tranquilo asumiendo las falsedades y la seriedad. Un genio por ahi decía que la madurez es ver la adultez o su trabajo con la misma seriedad que un niño ve su juego.
Madurar es ahogarse bajo el agua y creer que es natural. Respirar bajo el agua rodeado de la presión y acostumbrado. Creyendo ser seleccionado como una pieza de este gran ensamblaje. Finalmente los que peleamos contra esto, quizás sufrimos sus ataques porque no quisimos ser como el resto, pero aún así seguimos arriba, flotando sobre el resto, reclamando, pero chapoteando.
Asumimos lo radical, lo violento y lo extraño como parte de nosotros, pero por lo menos no defendimos lo insustentable solo porque nos acostumbramos. Y si finalmente tenemos que sobrevivir en el sistema, no es nuestra responsabilidad. Si te preguntas que hago por cambiarlo, pues reclamar y ser distinto e inmaduro es mas que conformarse, dejarse arrastrar. Quizás los inmaduros somos críticos con todo, pero no defendemos lo insustentable. Aquellos que maduraron lo hacen y solo por miedo.
Mi pregunta a la gente que exclama por los jóvenes perdidos, desordenados y violentos; ¿que hicieron para que el mundo no estuviese así como lo desprecian? Nada, pues conformarse y mirar, es solo eso. Quítense de nuestro camino, el mundo es nuestro, y no me importan sus opiniones "sabias". No me convencen de saber mas si el resultado es este, no creo que hayan aprendido nada si nada fue lo que cambiaron. Les molestan nuestros reclamos porque su miedo solo les deja reclamar contra nosotros y no contra los culpables reales de su infelicidad. Prefirieron el pan y el circo antes que ver, que siendo niños, hacemos mas con nuestra violencia y locura, que ustedes con sus aburridas caras largas.
No me lamento de envejecer porque finalmente creceré como un niño; no extrañare mi infancia porque es hoy. Jamas quise crecer así que jamas lo haré.
Quizás...
ResponderEliminarHaber alcanzado la madurez radica en que uno se haga cargo de los anhelos que le surgen en la vida, en realizar lo que me gusta de la mejor manera posible. Ser tan niña como tú, la preferida, la infantil.
Pero me llegan los días que me pregunto si estaré haciendo bien lo que hago. Si podré hacerlo a futuro con las sonrisas que me surgen hoy. Y eso me estremece, pues el cuento de que aún no soy madura comienza a pesarme, y me digo: "Loca para de jugar". Me da pena, alguien puede esperar algo de mí y por no tener cierta madurez necesaria lo podría decepcionar. Pero se me pasa, y camino igual.
No sé, me cargan las etapas, me cargan los años. Quizás me vea vieja, tal vez me vea lola. Pero eso no me importa. Tan sólo soy los segundos acumulados que he respirado, los recuerdos que se secan y las manos ya sin agua. Y soy.
Lo bueno del tiempo y lo malo a la vez, es que uno siempre es solo una parte de ello que significa el todo en nuestra mente. O sea, no eres mas que lo que eres ahora, lo pasado no existe y el futuro tampoco. El tiempo es solo una medición humana para entender lo que nos pasa, pero solo en el presente recide la realidad, la verdad y la existencia. El resto son mentiras, especulaciones y recuerdos.
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