lunes, 30 de julio de 2012

Maldición de aquellas.


Si es un daño nadar en tu sangre, nadar entre tus venas,
entonces estoy maldito. Pero no tu, si no yo.
Maldecirte a ti es como maldecir al aire por dejar respirarlo.
Y si mascar tu carne y meterla entre mis muelas,
y dejarla entre mi lengua, y no limpiarme de ella mas;
Si eso es condenado por los Dioses, soy un pecador.
Pero que me incineren en un infierno si puedo dormir contigo.
Que me llenen de balas si puedo respirar en tu oreja.
Si puedo morderla y escuchar tus gemidos.
Que se me inculpe de sátiro como a los grandes si tu niña eres mi carne
y yo la tuya, y desangrado me trituras.
Y que nadando entre tus yagas el placer me invada y el egoísmo me obligue
a quitarte de un lado, para amarte en el otro.
Que me creme tu mirada si es la única que quiero.
Que me inyecten tu heroína y que sufras por mi causa.
Que mas da si estamos locos, locos de ansias por tener alguno,
ese alguno que no eres tu, y no soy yo,
es un otro que vive en aquello que es la unión.

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