Las familias mas pobres no pueden ser ateas, la situación de una nula esperanza tonta y ficticia provoca decepción y miedo ante un futuro que no cambiará. Para los pequeño burgueses es mas sencillo llegar a cierta tranquilidad ya que jamas les faltará que comer. Es triste pero cierto. Mas fácil aún es criticar estas afirmaciones para aquellos niños que viven en sus aborrecibles burbujas de lujos simples en que su existencia es la única preocupación.
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