Vayan corderos culiaos, entreguen mi alma al negro demonio de la democracia, porque a la hora de los quehubo, no solo reclamaré al gobernante y al represor, no solo al fascista mirare con odio, no solo al paco. A ti, al que entrego la dignidad en una raya. A ti te escupiré mi rabia por aprobar sus mentiras, sus farsas. A tu idiotez le mearé en la cara y reiré de mi supuesta irresponsabilidad...
¿Cambios? esos mijo, esos se viven en la calle, en la guerra,
¡no en las urnas!
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